Javier Franco TOPPER

18 de noviembre de 2014

Relatos de fotos aire-aire, segunda entrada: Interdicción


A fines de junio de 2009 se desarrolló el segundo ejercicio combinado entre las fuerzas aéreas de Colombia y Perú, llamado PERCOL. En aquella ocasión la Fuerza Aérea Colombiana organizó un viaje para que la prensa pudiera conocer de cerca de qué se trata el ejercicio y su importancia para el país.

Como tradicionalmente hay que hacer, estuve en el despacho de la base aérea de CATAM en Bogotá muy temprano en la mañana para realizar el desplazamiento hasta el aeropuerto Internacional Alfredo Vásquez Cobo de Leticia, en donde se agrupaban varias de las aeronaves de las dos fuerzas que participarían en el ejercicio.

Después de cerca de tres horas de vuelo arribamos al lugar e inmediatamente nos dirigimos a una sala adecuada para la rueda de prensa. Luego de las explicaciones y entrevistas del caso, varios periodistas nos desplazamos a la plataforma para abordar el Embraer C-95A Bandeirante de matrícula FAC1271 (c/n: 110496) que participaría en el ejercicio como avión interceptado.

El FAC1271
La FAC opera dos aviones Bandeirante adquiridos junto con el lote de aviones AT-27 Tucano. Se trata de un curioso avión regional pequeño, configurado con una fila de asientos individuales al lado izquierdo y una fila de asientos dobles al lado derecho. Fue una buena oportunidad para conocer de cerca un extraño avión para el mercado colombiano.

Despegamos y comenzamos el rápido ascenso. Todo el viaje estuvo acompañado por fuertes virajes y maniobras que no gustaron mucho a varios de los periodistas a bordo, pero este fotógrafo se sentía a gusto con lo que vivía. Minutos después nos explicaron lo que ocurriría: nuestro avión haría las veces de aeronave ilegal que sería interceptada por un avión de combate de la FAC. En ese momento tendríamos la oportunidad de ver las señales visuales y procedimientos empleados en este tipo de interceptaciones. La recomendación: no agruparse todos en un mismo costado de la aeronave.

Poco tiempo después apareció por detrás y a la izquierda el AT-27 Tucano FAC2254 (c/n: 312414) e inició la maniobra de interceptación. En ese momento intentamos tomar turnos dentro del Bandeirante para tomar fotos del Tucano en vuelo, cosa que no fue fácil. Muy interesante sí fue observar las distintas señales del Tucano y cómo a los pocos minutos se ubicó de forma en que indicaba al avión interceptado el rumbo a tomar.



En ese instante, con el Tucano arriba y de frente al Bandeirante, tomamos nuevamente turnos para pasar a la cabina y tomar las imágenes del avión; tarea que no fue fácil por lo estrecho del espacio. Pero el resultado obtenido fue bastante satisfactorio.


La actividad finalizó con un aterrizaje que yo me atrevo a llamar táctico, y que dejó a todos dentro del avión bastante mareados y conmocionados. Al estar estacionados en plataforma se hizo la simulación de la acción de las tropas de tierra en contra de la tripulación del avión interceptado, pero la lluvia no ayudó mucho para completar las fotos.

Con las imágenes terminadas y el trabajo periodístico completado, se culminó el día con otro largo viaje de tres horas hacia Bogotá.


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